Cristóbal Vidaurre: historias del hombre ‘cero’ del WRC Rally Chile Biobío

La 5ª edición del Rally Chile Biobío a disputarse entre el 10 y 13 de septiembre en la Octava Región anota entre sus 56 pre-inscritos la presencia de grandes referentes de nuestro rally como Jorge Martínez Fontena, Gerita Rosselot y los hermanos Alberto y Pedro Heller, pero además registra la participación de otro emblema del deporte motor chileno que por segundo año consecutivo tendrá el rol de conducir el ‘auto cero’ encargado de la seguridad. Nos referimos a Cristóbal Vidaurre, cinco veces campeón del Copec RallyMobil.

El capitalino, hoy papá chocho de los brillantes ciclistas de nivel mundial Martín y Catalina Vidaurre, lleva 6 años retirado del rally, sin embargo, su pasión sigue 100% viva,  una realidad que queda bien expresada a través de esta entrevista en la que Cristóbal no solo manifiesta su alegría ante este nuevo reto mundialista, sino que además entregando un emotivo y completo repaso a su dilatada carrera deportiva que incluyó 16 temporadas completas con el fierro a fondo en las rutas del rally nacional.

Experiencia en el Auto Cero

“No pensaba encontrarme con esta situación. Volver al rally en este rol de piloto del Auto Cero implicó un tema de preparación que cumplí el año pasado en Curicó, ya que un mundial es algo bastante más complejo. Como piloto tuve la oportunidad de correr el WRC tanto en Argentina como Chile, por lo tanto sé perfectamente de qué se trata. Estar en una fecha del WRC se traduce en una semana muy desgastadora tanto a nivel físico como mental, pues son muchas horas de trabajo por día.

Agradezco la invitación que me formuló la organización y el hecho de volver a encontrarme con la hoja de ruta, pero lo que no tenía contemplado era volver a sentir la emoción de encontrarse con gente que no veía hace muchos años y con la que vivimos tantas cosas. El mismo hecho de ver en la protocolar a niños que conocí chiquititos y que ahora están más grande son cosas han tocado un poquito mi corazón”.

Cristóbal Vidaurre y Tomás Cañete se repetirán el plato en el auto cero del WRC Rally Chile Biobío

Mirando el rally desde otra vereda

“La connotación de vivir el rally desde el Auto Cero es distinta. Como piloto estaba muy enfocado y centrado en lo mío, lo que me llevaba a omitir algunas cosas, pero ahora me encuentro más relejado, abierto a todo. En el pasado siempre estaba preocupado del reloj, lo único que quería era salir de la rampa protocolar rápido para ir a ver los videos, revisar la hoja y acostarme temprano, ya que es nuestro trabajo y siempre traté de hacerlo de la forma más profesional posible. Eso te lleva a postergar un poco esa parte, ese vínculo personal con tu gente, con tus amigos, con los mismos espectadores, fanáticos, etc.  Antes decía discúlpenme, pero tengo que preparar mi carrera. Es más, en una entrevista como esta me encontraba más preocupado del reloj y de lo que debía hacer después con mis mecánicos y la asistencia. Ahora, en cambio, estar en el Auto Cero genera una dinámica muy distinta y eso la verdad que me ha hecho disfrutarlo muchísimo porque viví años de alto estrés corriendo rally”.

El inicio de una pasión

“Mi era en el rally comenzó de forma difícil porque en primer lugar debí enfrentarme a pilotos muy experimentados. Mi debut fue en el verano de 2004 en Viña del Mar, e imagínate que a horas de correr ni siquiera me había llegado el auto. El auto (Honda Civic N3) arribó al parque de asistencia como a las 11 de la noche cuando la categoría N3 ni siquiera podía girar, pero de puro paleteados me dejaron dar una vuelta al circuito. Recuerdo que apareció Gonzalo Concha y nos dice ‘vamos, vamos, abróchense los cinturones’ en circunstancia que ni siquiera sabía como abrochar los cinturones de cinco puntas. Había llegado al rally gracias a gente del ámbito de las motos que creyó en mi, pero partí este proceso del rally completamente desde cero, y no fue la primera vez, ya que en el motociclismo me sucedió algo similar. Es algo bonito porque las cosas que cuestan son las que uno más atesora mucho en la vida. El rally no es un deporte tan físico, sino que muy, muy mental. En la bici y en la moto siempre iba solo, pero en el rally debes hacer lazo con el navegante, ya que forjar buenas relaciones interpersonales es clave para rendir a un alto nivel”.

Filosofía llegadora

“En un principio nunca opté por un resultado deportivo, sino que en el fondo aposté porque el auto terminara todas las carreras. Me preocupé de generar más visibilidad porque en el fondo no sacaba nada con hacer un buen tramo en la mañana y quedarme fuera el sábado, ya que así no podía correr del resto del fin de semana”.  

Años de alta competitividad

“La N3 fue una gran categoría. La serie era súper competitiva con la presencia de Hyundai, Nissan, Kia, Toyota, Mitsubishi y nuestros Honda. El Campeonato de Marcas de la N3 fue algo que marcó la historia de este deporte. Se generó mucho ambiente, pasión y fanatismo del público por distintos colores”.

Crecimiento de la mano de un mundialista

“Los primeros años en el Copec RallyMobil me permitieron sumar aprendizaje y experiencias, pero con el arribo del equipo Honda oficial (año 2006) con Gabriel Pozzo como compañero llegó el momento de ponerse los pantalones y decir ¡esto se acabó! Comenzó el momento de tener resultados y sacar los tiempos. Gracias a Dios puedo decir humildemente que nunca malgasté las oportunidades. Supe aprovechar esos instantes, siempre con mucha cabeza y eso es un poco lo que le he transmitido también a mis hijos en términos que debes ver el deporte con mucha cabeza, orden y objetivos claros, ya que en definitiva eso se premia”.

Aprendizaje con Pozzo

“La verdad es que Gabriel Pozzo (su compañero de equipo entre 2006 y 2008) fue un mentor impresionante, muy generoso. Junto a mi navegante Nicolás Levalle hicimos todo el aprendizaje juntos y pasamos de ser una dupla totalmente amateur a un binomio entre comillas profesional. En ese proceso Gabriel fue muy importante. Nunca quise hacerle competencia, sino que mi rol era otro, el de aprender y desarrollarme como piloto. Junto a Gabriel marcábamos hojas juntos, parábamos en una curva y él me decía ‘Cristóbal, esta es a fondo’. Yo me reía y le decía tú la harás a fondo, pero en mi caso no la hago porque seguro que termino chocando, por lo tanto le decía a Nicolás Levalle ‘escribe curva de 1, olvídate que es a fondo’, y Pozzo se reía de nosotros. De esta manera fuimos quemando etapas, tomando más riesgos, haciendo una hoja de ruta más agresiva y avanzando hacia adelante con huevos porque al final es lo que debes tener”.

Anécdota que generó un antes y un después

“Me acuerdo perfectamente una vez que me subí como navegante de Gabriel Pozzo en un shakedown y no paré de reírme desde que partimos hasta que llegamos. Él hacia todo de forma tan profesional que no lo podía creer. Quedé loco, maravillado por su labor tan bien hecha. Le debo mucho tanto a Gabriel como a su navegante Daniel Stillo. En un rally de Puerto Montt, que venían peleando a la décima por la victoria me dijo ‘pásame tu hoja’. La comparó con la de su co-piloto y me comenzó a corregir todas las cosas que debía cambiar. La verdad es que estaba asustado de aplicar sus modificaciones, pero me la jugué a llevarla a cabo en el último tramo, y resulta que por nada casi nos terminamos adjudicando esa especial. Eso nos fue dando confianza. Generó una autoestima muy importante para lo que vino después”.

Salto de calidad

“Honda nos entregó un nuevo modelo 1.800cc que, si bien tenía menos potencia que otros autos, contaba con varias virtudes, se agarraba muy bien al piso y era fácil de llevar, por lo tanto lograbas generar un excelente match con el Civic. La categoría experimentó una apertura técnica, sobre todo a nivel de cajas de cambio, lo que nos permitió hacer una buena evolución con Sergio Vera y el mismo Carlos Muñoz que estaba a cargo del equipo. Fuimos escalando etapas y además tanto Nicolás Levalle como yo nos encontrábamos en un nivel más alto canalizando toda la experiencia de correr junto a Gabrel Pozzo, quien en esa era se enfrentaba ante el poderío de Hyundai y Ramón Ferreyros”.

Punto de quiebre

“Ganar el título de 2009 en la categoría N3 y darle a Honda su primer éxito en el campeonato fue muy especial. Convertir el Civic en un auto ganador supuso un tremendo orgullo. Se pasó a vivir un momento en que todos querían correr en un Honda porque era el auto a batir. Eso me hizo más que feliz”.

Debut ganador en la N4

“Fue algo increíble. Me acuerdo perfecto cuando debutamos en Osorno 2011. Había probado una sola vez el Subaru Impreza Sti en Córdoba, Argentina. Di una vuelta y de inmediato noté que era un auto impresionante que hacía todo lo que quería. Fue como vivir el sueño del pibe. El auto traccionaba increíble, saltaba perfecto y frenaba mucho más de lo que uno quería. Resulta que en Osorno tras completar el primer rulo de competencia y llegar de vuelta al Parque de Asistencia nos dicen que vamos primeros. No lo podíamos creer.  Me puse a llorar, es más, recuerdo la situación y me emociono. Mantuvimos la punta todo el sábado y salimos el domingo a definir la carrera y ganamos. Son emociones tan fuertes que no sé cómo describirlas, pero eso demuestra que he tenido la cabeza fría para aprovechar cada oportunidad que se ha presentado y aplicar todo lo que he aprendido”.

De dulce y agraz en la N4

“2011 fue un año muy complejo deportivamente. Había mucho en juego para todo el mundo, mucha atención en el duelo que estábamos sosteniendo con Jorge Martínez. Nos llevamos el título, pero así como esa temporada se nos dieron las cosas, al año siguiente sufrimos muchas fallas y los motores se rompían de la nada. Se cambiaron los mecánicos, pero éstos no dejaron el mapa que correspondía al auto, por lo tanto fue un periodo muy difícil, ya que eran vehículos muy sensibles a nivel electrónico, debías carburarlo para cada fecha de acuerdo a la presión atmosférica, cantidad de aire y múltiples variables. En el fondo hoy día eso se soluciona con unas electrónicas que son maravillosas y con ello nos sacamos un problema de encima gigante porque en la era de los N4 teníamos grandes dificultades para colocar a punto los autos”.

Paso a la R3

“En 2013 hice mi debut en la R3, una categoría en la que nuevamente partí de cero. No me pude sentir cómodo con el auto en un principio. Me sucedió lo mismo que la N3 y un poco lo que me pasó muchas veces como piloto, es decir que tras un error se hace muy complicado ir retomando la confianza que tenías antes. En definitiva conseguí retomar mi nivel, pero eso implicó un proceso largo, paso a paso que no fue nada fácil. En los primeros años de la R3 nunca tuve feeling con el auto, nunca lo sentí mío. Pero luego al tercer año hice un cambio de chip. Dije ‘es ahora o se acaba esto del rally’”.

Venciendo a Goliat

“Hice la temporada 2015 sobre un Renault Clio prestado por la producción y a la larga conseguimos el título con Rubén García de navegante, lo que fue increíble porque éramos los últimos que seguíamos corriendo con Renault en lugar de los Citroën que era un auto con motor turbo que rendía de forma espectacular. Todos se habían pasado al Citroën, pero nos las ingeniamos para ganar el campeonato sin tener nada de repuestos. Eugenio Allende era el jefe de equipo en ese tiempo y nos íbamos con una camioneta de doble cabina en el llevábamos la gata, los triángulos para levantar el auto, herramientas, algo de lubricante, un par de cosas extra y nada más. Increíble, mientras los demás equipos tenían camiones y asistencia. Lo que conseguimos en esos años fue muy bonito”.

Optimizando los recursos

“Rubén García como navegante nos aportó mucha experiencia desde su bagaje deportivo. Él te medía el contorno del neumático y te decía este neumático es un poquitito más grande, un centímetro más que el otro, pongamos estos dos neumáticos adelante para que el auto se sienta bien. Con esa clase de tips me dio a entender que podíamos hacer las cosas de mejor forma. Teníamos un equipo amateur de amigos con Conveyor Dell, que íbamos a las fechas con lo justo, pero con gente como Rubén fuimos subiendo peldaños y siendo cada vez más competitivos”.

Nacimiento y crecimiento de CB Tech

“Viví muchas cosas con el equipo CB Tech. La verdad es que fue también otro win-win en el sentido en que me desarrollé mucho como piloto y ellos se desarrollaron mucho como equipo. Por lo tanto, en el fondo los dos ganamos. Siempre estaré muy agradecido de ese equipo que lo dio todo por nosotros y nosotros también supimos devolver su esfuerzo con resultados deportivos, así como también devolviendo el auto en buenas condiciones”.

Cierre de trayectoria en los R5

“Me costó mucho la última etapa de rally corriendo los años 2018-2019 con Skoda en la R5. No quería dar ese paso porque encontraba que el auto, la mantención, los repuestos y todo lo que tenía que ver implicaba unos costos realmente altísimos. Sentía una responsabilidad muy alta. Se daba un tema monetario que era bastante complejo porque me sentía muy responsable de manejar esa unidad y devolverla siete puntos, algo que siempre hice desde mi debut en Honda cuando a partir del minuto 1, con dos chauchas para correr, dimensioné que si me salía de ruta no corría más. Ese pensamiento de vieja escuela fue el que me permitió correr por largos años, ser competitivo, pero sin arriesgarlo todo por llegar a los mejores tiempos”.

Junto a Rubén García, Alejandro Cancio y Santiago García se unió al team CB Tech by Skoda

Dream team

“Guardo los mejores recuerdos de mis temporadas con Conveyor Belt, un periodo que se cerró formando equipo nada menos que con Alejandro Cancio y mi rival de tantos años Jorge Martínez. El team lo lideró Javier Montero y se formó una excelente estructura que hasta ahora sigue haciendo historia en el campeonato. Imagínate, fui compañero de Jorge Martínez y Jorge ahora es co-piloteado por Rubén García que era mi navegante”.

Deber cumplido

“No me quedó nada pendiente en el rally. Di todo lo que tenía durante mucho tiempo. Me esforcé a todo nivel, sobre todo en el ámbito mental porque es un deporte en el que debes estar muy bien equilibrado. Esto lo digo porque si bien los autos se manejan con las manos y con los pies a nivel de sensibilidad, son direccionados por la cabeza. El auto se maneja con la cabeza. El buen entendimiento del navegante, la buena ejecución de las palabras, las indicaciones del navegante, todo eso pasa por tu cabeza. Por lo tanto, es un deporte muy mental y me quedo feliz con todo lo que logré. Creo que me retiré en el momento correcto porque no necesité de un golpe fuerte para decir ‘hasta acá llegué’. Me considero feliz de todo lo que viví en el rally y cómo se concluyó. Estoy completamente pagado en torno a la historia que protagonicé en este deporte”.

CB Tech y su dream team 2019 con Martínez, Vidaurre y Cancio

Un bonus mundialista

“Hice dos fechas mundialistas como piloto y ahora cumpliré dos en el auto cero. Es una labor en la que me siento súper capacitado. En el WRC existen muchos trabajos individuales que deben ser muy bien ejecutados para llegar a un final positivo, y en ese sentido estoy feliz con este desafío, un rol que me tomo con mucha responsabilidad. Deseo que nuestro trabajo (junto a su navegante Tomás Cañete) quede plasmado en una buena ejecución de la pega”.

Vidaurre estará encargado de pilotear el auto cero en el Rally Chile Biobío

Moraleja

“Puedes tener talento, pero lo fundamental en la vida y el deporte es el trabajo duro porque en el fondo el entrenamiento y la perseverancia son lo que al final de cuentas te llevan a los resultados. Por más talento que tengas vas a llegar hasta cierto punto, pero el resto es otra cosa, y esa otra cosa significa trabajo duro, y el trabajo duro, paga. Nada es gratis”.

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